EL ORDEN CORRECTO PARA APLICAR TUS PRODUCTOS DE CUIDADO FACIAL
¿Tienes una rutina de cuidado facial, pero no sabes en qué orden debes aplicar tus productos? No te preocupes, aquí te vamos a explicar el orden correcto para aplicar tus productos de cuidado facial, y los beneficios que tiene seguir este orden para tu piel.
El orden correcto para aplicar tus productos de cuidado facial se basa en un principio básico: los productos más ligeros se aplican primero, y los más densos al final. De esta forma, se facilita la absorción y la penetración de los productos en la piel, y se evita que unos interfieran con otros.
A continuación, te mostramos el orden correcto para aplicar tus productos de cuidado facial, tanto por la mañana como por la noche:
Por la mañana:
- Limpiador: El primer paso es limpiar tu rostro con un producto adecuado a tu tipo de piel, para eliminar el sudor, la grasa y las impurezas que se hayan acumulado durante la noche. Puedes usar un gel, una espuma, una leche o un agua micelar, según tu preferencia. Masajea tu rostro con el producto y aclara con agua tibia.
- Tónico: El segundo paso es aplicar un tónico facial, para equilibrar el pH de la piel, cerrar los poros, refrescar el rostro y prepararlo para los productos posteriores. Puedes usar un tónico hidratante, calmante, purificante o astringente, según tu tipo de piel. Aplica el tónico con un algodón o con las manos, dando suaves toques sobre el rostro.
- Sérum: El tercer paso es aplicar un sérum facial, para aportar un tratamiento específico a tu piel, según sus necesidades. Puedes usar un sérum hidratante, antioxidante, iluminador, antiarrugas, antimanchas o antiedad, según tu objetivo. Aplica unas gotas de sérum sobre el rostro y extiéndelo con un suave masaje ascendente, hasta su completa absorción.
- Contorno de ojos: El cuarto paso es aplicar un contorno de ojos, para hidratar, proteger y tratar esta zona tan delicada y sensible del rostro. Puedes usar un contorno de ojos hidratante, descongestionante, reafirmante o antiojeras, según tu necesidad. Aplica una pequeña cantidad de producto sobre el hueso orbital, alrededor de los ojos, y da pequeños toques con el dedo anular, sin estirar ni arrastrar la piel.
- Crema hidratante: El quinto paso es aplicar una crema hidratante, para aportar la hidratación y la nutrición que tu piel necesita, y reforzar su función barrera. Puedes usar una crema hidratante ligera, nutritiva, matificante o antiedad, según tu tipo de piel y tu edad. Aplica una cantidad suficiente de crema sobre el rostro, el cuello y el escote, y extiéndela con un suave masaje ascendente, desde el centro hacia los extremos.
- Protector solar: El sexto y último paso es aplicar un protector solar, para proteger tu piel de los rayos UV, que son los principales responsables del envejecimiento prematuro y de las manchas en la piel. Puedes usar un protector solar en crema, gel, spray o polvo, según tu preferencia. Aplica una cantidad generosa de protector solar sobre el rostro, el cuello y el escote, y repite la aplicación cada dos horas o después de sudar o mojarte.
Por la noche:
- Desmaquillante: El primer paso es desmaquillar tu rostro con un producto específico, para eliminar el maquillaje, el protector solar y la suciedad que se haya adherido a tu piel durante el día. Puedes usar un aceite, una leche, un bálsamo o un agua micelar, según tu preferencia. Masajea tu rostro con el producto y retíralo con un algodón o con agua tibia.
- Limpiador: El segundo paso es limpiar tu rostro con un producto adecuado a tu tipo de piel, para eliminar los restos de desmaquillante y las impurezas que puedan quedar en tu piel. Puedes usar el mismo producto que por la mañana, o uno diferente, según tu preferencia. Masajea tu rostro con el producto y aclara con agua tibia.
- Exfoliante: El tercer paso es exfoliar tu rostro con un producto específico, para eliminar las células muertas que se acumulan en la superficie de la piel, y mejorar su textura, su tono y su luminosidad. Puedes usar un exfoliante físico, que contiene partículas que realizan una acción mecánica, o un exfoliante químico, que contiene ácidos o enzimas que realizan una acción química. Aplica el exfoliante sobre la piel húmeda, evitando el contorno de los ojos y la boca, y masajea la piel con movimientos circulares y suaves, sin presionar ni frotar demasiado, durante unos minutos. Aclara la piel con agua tibia. Este paso no es necesario hacerlo todos los días, sino una o dos veces por semana, según tu tipo de piel y la sensibilidad de la misma.
- Tónico: El cuarto paso es aplicar un tónico facial, para equilibrar el pH de la piel, cerrar los poros, refrescar el rostro y prepararlo para los productos posteriores. Puedes usar el mismo producto que por la mañana, o uno diferente, según tu preferencia. Aplica el tónico con un algodón o con las manos, dando suaves toques sobre el rostro.
- Sérum: El quinto paso es aplicar un sérum facial, para aportar un tratamiento específico a tu piel, según sus necesidades. Puedes usar el mismo producto que por la mañana, o uno diferente, según tu preferencia. Aplica unas gotas de sérum sobre el rostro y extiéndelo con un suave masaje ascendente, hasta su completa absorción.
- Contorno de ojos: El sexto paso es aplicar un contorno de ojos, para hidratar, proteger y tratar esta zona tan delicada y sensible del rostro. Puedes usar el mismo producto que por la mañana, o uno diferente, según tu preferencia. Aplica una pequeña cantidad de producto sobre el hueso orbital, alrededor de los ojos, y da pequeños toques con el dedo anular, sin estirar ni arrastrar la piel.
- Crema de noche: El séptimo paso es aplicar una crema de noche, para aportar la hidratación y la nutrición que tu piel necesita, y favorecer su regeneración y reparación durante el sueño. Puedes usar una crema de noche hidratante, nutritiva, reafirmante o antiedad, según tu tipo de piel y tu edad. Aplica una cantidad suficiente de crema sobre el rostro, el cuello y el escote, y extiéndela con un suave masaje ascendente, desde el centro hacia los extremos.
Siguiendo este orden correcto para aplicar tus productos de cuidado facial, podrás aprovechar al máximo sus beneficios y mejorar la salud y la belleza de tu piel. Recuerda que la rutina de cuidado facial es un hábito diario que debes mantener durante todo el año, y que debes complementar con una buena alimentación, una adecuada protección solar y una exfoliación periódica.

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